jordi

hernandez

Puso una música suave y comencé a moverme sensualmente, el se sentó en el sofá sin dejar de sobarse la pija. Sin dejar de moverme me abrí completamente el baby-doll, seguí bailando y el movimiento había hecho que ambas tetas se escaparan totalmente de la pobre contención del diminuto corpiño. Mi hijo seguía mirándome, pero ahora su mano derecha estaba debajo del pantalón haciéndose una soberana paja. Yo le dije: por que no te sacas la ropa para estar mas cómodo?. En menos de dos segundos estaba en pelotas. Sin tocarla me di cuenta que su pija estaba dura como una roca y debía medir como 20 centímetros. Me quite el baby-doll, estaba muy caliente, sentía la concha totalmente empapada, tanto que me dí cuenta que varias gotas de flujo chorreaban por mis muslos. Ahora Mariano estaba de pie, con una mano se pajeaba y con la otra se sobaba las bolas. Me acerqué a el, lo tomé de ambas manos y las llevé a mis tetas. Inmediatamente se puso a sobarlas, yo aproveché para quitarme la pequeña bombachita. Una vez desnuda sentí la pija de Mariano sobre mi vientre, sin dudarlo se la agarré y la coloqué entre mis muslos, justo en el vértice inferior del negro triángulo de pelos negros. El comenzó un movimiento de avance y retroceso con sus caderas al tiempo que se deleitaba chupándome los pezones. Sentía su verga como iba y venía por entre los labios de mi peluda y super mojada concha. El buen tamaño de su pija hacia que parte de ella me sobara el clítoris a la vez que la colorada cabeza se deslizaba por la raya del culo produciéndome un enorme placer en el mismísimo ojete.

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En un momento el se separó de mi y me pidió que me acostara boca abajo en el sofá. Yo accedí a su pedido y me coloque con el culo bien parado esperando recibir toda su pija en mi apretado culito. Primero comenzó por toquetearme bien las nalgas, separándolas y chupándome el ojete y la concha, luego se entretuvo un rato pasando su verga por toda la raya del orto, deteniéndose ocasionalmente en el ojete. Una mano libre se encargaba de una de mis opulentas tetas, mientras que la otra palpaba la abundante pelambrera de mi concha. Yo gozaba como una perra y estaba totalmente descontrolada. En un momento sentí como me escupía el orto, apoyó la cabeza de su pija en el mismo y lentamente comenzó a metérmenla por ese apretado agujero. A los pocos segundos la tenía toda adentro y el empezó a bombear agarrado a mis tetas. A la cuarta o quinta bombeada sentí que todo el orto se me inundaba con su caliente leche, yo a todo esto ya había acabado varias veces.

Cuando hubo terminado me la sacó del culo y me la apoyó en las nalgas. Yo sentí que aun le salía leche y aproveché para sobarme el culo con esa hermosa crema.

Mariano, con la respiración agitada me dijo: espero que esto se repita otra vez. A lo que yo le contesté: no me perdería esa pija en mi culo por nada del mundo. De ahora en mas siempre tendrás un culo donde meterla.

08017